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Pequeños triunfos

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 Durante  todo enero (que ya casi se acaba, por cierto), he estado pensando mucho acerca de mis propósitos.  Y de cómo mejorar en aquellas cosas que vengo intentando mejorar desde hace como unos 2-3 años y no lo logro. Como les he dicho, quizá desde el 2018 para acá, muchas cosas en mi vida han cambiado para bien, y siento que he logrado madurar en muchas cosas de mi vida en general, aunque la transformación más grande en TODAS las áreas de mi vida fue el año pasado. Sin embargo, a pesar de ello hay ramas de mi vida que no he logrado avanzar ni siquiera un 1% quizá, por lo que éste año dije: es hora de empezar a trabajar en éstas áreas quizá de forma diferente.  Y he logrado entender, que a lo mejor estaba enfocándome de forma errónea en esas cosas. Porque al final de cuentas, esas cosas que no han cambiado para nada en mi vida, no han cambiado porque me cuestan muchísimo, por ende no puedo exigirme dar un giro de 360° en esas areas de un día para otro, o q...

Lo que espero

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Es bien fácil saber las cosas que esperamos de lo externo...De las personas, de la vida, de las circunstancias, de la vida en sí misma, del destino o incluso de Dios... ¿Y que pasa cuando la pregunta se vuelve hacia el interior? ¿Qué pasa cuando la responsabilidad cae en nosotros...cuando dejamos de esperar tanto del mundo o de aquello que no podemos controlar, y comenzamos a esperar más de aquello que sí podemos....? Resulta ser que en lo particular, por mi forma ansiosa y controladora de ver la vida, siempre ha sido fácil saber lo que espero de los demás, e incluso lo que espero de mi propia vida (como si la vida tuviese que ser resuelta por sí sola).  Sin embargo, en los últimos días del 2021, y en éstos primeros días del 2022 me he dado cuenta, que erróneamente muchas veces asumo que la responsabilidad únicamente radica en lo externo. Me pasa por ejemplo con las personas que tengo a mi alrededor: espero que actúen de X manera, que piensen lo que yo pienso, que digan lo que...

Felicidad inesperada

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Después de los últimos años, no le pedí nada a la vida. A prendí que debía trabajar por ello yo.  Y éste año específicamente, dejé de esperar que mi destino cambiara, o que las cosas fueran exactamente como yo quería. Me enfoqué en mí. En conocerme, en sanarme, en motivarme, en ser una versión mejor. Y fue entonces cuando dejé de mirar hacia el futuro con tanta ansiedad (aunque obviamente aún me da miedo muchas cosas del futuro, pero ya no de la misma manera). Comencé a ver el futuro con la certeza de saber que DIOS NO SE EQUIVOCA.  Y con esa certeza de saber que Él hace todas las cosas nuevas... Jesús cambió el significado de la cruz, de un acto tan horrible y lleno de odio a uno nuevo lleno de valentía y de amor.  Solo Jesús puede cambiar el dolor por alegría y hacer resurgir de las cenizas una obra preciosa con un nuevo propósito. En mi "perfecto" plan de vida, era estar soltera un par de años más, porque ni siquiera sabía si estaba lista para estar con alguien. Pero l...

Cheers to my 30s!

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 A mis 20s... A mis 20s aprendí que la mejor paga de trabajar constantemente es la sensación de una sonrisa extensa en tu rostro. A mis 20s aprendí, que las amistades más valiosas no se miden por cantidad de tiempo compartido si no más bien por calidad. A mis 20s aprendí, que el cuerpo tiene su propio lenguaje, y lo que no aprendes a transmitir con emociones, el cuerpo se encarga siempre de comunicarlo.  A mis 20s aprendí, que no hay una sola ruta para llegar al destino esperado; y qué ese destino es personalizado, pues nadie tiene el mismo. A mis 20s aprendí, que el único reloj con el que se debe medir la vida es el PRESENTE y que las horas no son las mismas en los relojes de cada individuo. A mis 20s aprendí que en la carrera de la vida no gana quien llega primero, si no quien llega entero, y feliz a cual sea que sea su destino. A mis 20s aprendí, que lo que parece eterno, siempre tiene su final. Pues todo pasa y todo cambia. A mis 20s aprendí, que aunque todos quieran manej...

Está esperando por tí.

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Estaba ahí, esperando... De pronto el tiempo se congeló, y solo se oía el viento al rededor.  No existía nadie alrededor, no había ruido, no había estres... Estaba ahí, esperando... esperando por mí. Esperando que tuviera la valentía de hacer un cambio en mi vida.  Esperando que tuviera la valentía de encontrarme con ella cara a cara... Estaba ahí... Tan despierta, tan ruidosa, tan caótica, tan asombrosa, tan elegante y tan cotidiana a la vez. Estaba esperando por mí... La ciudad que nunca duerme. La de la gran manzana. La de la vida ajetreada. New York. Soñé toda mi vida por estar ahí....frente a ella. Y hoy, justamente hoy... Luego de un año tan caótico, Luego de un año de profundos cambios... Al fin pudimos vernos cara a cara. Recuerdo que justamente hace un año hablé sobre mis sueños, hablé que uno de mis planes era ir a New York en 2020, pero como muchas cosas en la vida, la pandemia canceló esos planes (y no sabía que no los estaba cancelando si no aplazando). Para mucho...

Por todo y por nada

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Por todo... Por todo lo que logré. Por todo lo que me hizo sonreír. Por todo lo que me hizo sentir orgullosa. Por todos los atardeceres que pude apreciar. Por todas las veces que pude despertar. Por todas las flores que pude apreciar. Por todas las carcajadas que tuve. Por todas las veces que bailé. Por todas las veces que triunfé. Por todos los abrazos que dí y me dieron. Por todas las llamadas. Por todos los platillos favoritos que deleité. Por todos los cafés caseros y no caseros. Por todos los paisajes y lugares que pude visitar. Por los viajes que pude cumplir Por todas las veces que pude compartir con los que amo. Por las nuevas oportunidades. Por todas las veces que recibí terapia. Por todas las veces en las que sentí el abrazo de Jesús. Por haber entendido mi valor. Por estar viviendo una nueva vida. Por todo....   Por todas las lágrimas que salieron de mis ojos. Por todas las veces que me sentí menos. Por todas las veces que pensé que no valía la pena vivir. Por todas...

De la muerte a la vida

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La mayoría de seres humanos le solemos tener pánico a la muerte. Nos es difícil  comprender, asimilar y aceptar la muerte como parte de la realidad de TODOS. Y quizá parte de ese pánico es la incertidumbre que genera el ponernos a pensar qué pasa después de la muerte. ¿Qué pasaría si pudiésemos  COMPROBAR que hay una vida después de la muerte? ¿Qué pasaría si nosotros mismos pudiésemos comprobar que esa vida es MEJOR que la actual? Y es que los cristianos, POR FE creemos en la resurrección  después de la muerte. Por fe creemos en que hay un futuro que nos espera que es aún mejor que el actual; sin embargo, es eso lo que nos hace luchar por ello: FE.  Y aunque quisiéramos una garantía o un cupón de respaldo de cómo es esa vida, no podemos tenerlo, más que luchar hasta comprobarlo después de la muerte. Sin embargo, hay algo que tenemos por seguro. Y es que después de cualquier final, siempre existen nuevos comienzos.  Después de la noche llega el amanecer. Despué...